MOIRA SE ANOTA, ROBLES ESPERA: LA GUERRA POR LA HERENCIA DE GRASSO YA EMPEZÓ
En política nadie se mueve porque sí. Y cuando Moira Lanesan empezó a dejar señales sobre una posible candidatura a la Intendencia de Río Gallegos, más de uno entendió que la discusión por la sucesión de Pablo Grasso ya está sobre la mesa.
16 de Junio de 2026
La diputada nacional se ha convertido en una de las dirigentes más cercanas al intendente. Lo defiende públicamente, lo muestra como el único liderazgo competitivo del espacio y forma parte del núcleo político que sostiene el proyecto grassista.
Pero el problema no está afuera. Está adentro.
Porque mientras Lanesan comienza a ganar visibilidad y volumen político, hay otro nombre que hace tiempo camina los pasillos del poder municipal con ambiciones propias: Diego Robles. Jefe de Gabinete, hombre de máxima confianza de Grasso y uno de los arquitectos políticos de la gestión, aparece desde hace meses como uno de los candidatos naturales para quedarse con el sillón de la intendencia.
La pregunta ya no es si habrá candidato del grassismo. La pregunta es quién será el elegido.
¿La diputada que busca consolidar su crecimiento político y proyectarse desde el Congreso? ¿O el funcionario que conoce cada rincón del municipio y que lleva años administrando el poder desde las sombras?
Por ahora todos hablan de unidad. Todos juran lealtad. Todos levantan la bandera de Pablo Grasso.
Pero en política las sonrisas suelen durar hasta que aparecen las candidaturas.
Grasso ya decidió ir por la Gobernación, la pelea por Río Gallegos podría transformarse en la primera gran batalla interna del espacio.
